Alondra de la Parra, de México al cielo

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Por Ramon Aguiló

1 Alguien dijo una vez que crecer entre música era como crecer en un soleado jardín que la lluvia siempre se ocupaba puntualmente de regar. Supongo que esta bella metáfora le gustaría a Alondra de la Parra, la célebre directora de orquesta mexicana que pasó su feliz infancia rodeada de melodías, acordes y cadencias. Sus padres no eran músicos precisamente, sino escritor y editor él, y socióloga ella; pero inculcaron a Alondra y a su hermano menor el amor por la música desde muy pequeños. Cuenta Alondra que en casa todo el rato sonaba alguna sinfonía, una apasionada aria o alguna tenue sonata, pero también rancheras o viejas canciones populares mexicanas que sus padres solían escuchar en los numerosos viajes que hacían por el mundo. En uno de ellos, a principios de los años ochenta del siglo pasado, mientras ambos se encontraban estudiando en Nueva York, nació Alondra, que pasó los dos primeros años de su vida respirando el cargado aire de la ciudad de los grandes rascacielos.

2 De vuelta a Ciudad de México, prosiguió la educación musical de sus padres, que compraban todo tipo de instrumentos a sus dos hijos para que experimentaran con sus propias emociones y lograran encontrar un adecuado medio que pudiera expresarlas. Desde guitarras, violines, tambores, hasta pequeños teclados. El hogar de los De la Parra debía parecer el campo de batalla de una diminuta orquesta sinfónica. Sobre todo, cuando sus padres les animaban también a soltarse a cantar, algo que ha tenido sus frutos. Su hijo, Mane de la Parra, es hoy en día uno de los cantantes más conocidos de México, destacando por mezclar elementos de la música pop con instrumentos de la tradición folclórica mexicana.

3 El camino de Alondra, sin embargo, fue otro. A los siete años empezó a estudiar piano y a los trece el chelo, edad en la que formó su primer grupo musical, llamado Res Pública, donde fusionaban jazz y rock. Fue curiosamente en ese momento en el que le empezó a picar el gusanillo de la dirección de orquesta. Dice ella que su padre, un día, durante un concierto, le pidió que se fijara con atención en el director de orquesta, en todos los gestos que realizaba, en cómo movía cada mano, los codos, en el baile de su batuta, en la intensidad y la fuerza de todo su cuerpo y en cómo todos los instrumentos seguían esas silenciosas direcciones para alcanzar el más hermoso de los sonidos. Nada más cumplir los quince años, Alondra viajó a Inglaterra con la intención de iniciarse en los secretos de la dirección orquestal en la St. Leonard’s Mayfield School. Allí cursó su año correspondiente de bachillerato realizando únicamente sus asignaturas favoritas: matemáticas, física y música. Pero lo más decisivo es que allí, por primera vez en su vida, dirigió una pequeña orquesta de estudiantes, logrando incluso ganar un concurso local de orquestas juveniles.

(…)

 

1 Soleado/-a sonnig – ocuparse de sich kümmern um – regar bewässern; gießen – célebre berühmt; gefeiert – la infancia Kindheit – rodeado/-a de umgeben von – la cadencia Rhythmus; Takt – el/la editor/a Verleger/in – inculcar beibringen; einschärfen – tenue zart; sanft – la ranchera traditionelles Genre mexikanischer Musik – el siglo Jahrhundert – cargado/-a drückend; schlecht – el rascacielos Wolkenkratzer

2 proseguir fortführen – lograr schaffen – el teclado Keyboard – el hogar Zuhause – el campo de batalla Schlachtfeld – soltarse a sich trauen etw. zu tun – destacar herausragen

3 sin embargo jedoch – el chelo Cello – curiosamente interessanterweise – picar a alguien el gusanillo <Redewendung> Lust bekommen zu; sich interessieren für – el codo Ellenbogen – la batuta Taktstock – alcanzar erreichen – el bachillerato etwa: Abitur – la asignatura Schulfach – incluso sogar – el concurso Wettbewerb – juvenil Jugend…